19. Montaña rusa emocional. Amante de la vida. No podemos lograr nada sin esfuerzo y constancia, reina de las caprichosas de mente frágil e infantil. Odio las mentiras. Estoy enamorada de mí. Necesito más amor del que necesitaría cualquiera. Tengo una seria adicción con enamorarme de la persona equivocada y extrañar de la misma manera. En cuanto a sentimiento necesito muchos golpes para caer en la realidad. No suelo buscar a las personas, pero si me buscan está más que claro que me encontrarán.
Soy la persona más antipática del mundo con personas a las que no conozco, no soy de demostrar cariño pero cuando realmente siento algo por alguien me vuelvo el ser más patéticamente cursi del universo. Cuando me enamoro quiero ser perfecta, no quiero cometer errores, quiero que me quieran tanto como yo lo hago, quiero ser el TODO para a otra persona. Pongo todo de mí aunque, como acostumbro, suelo ser la lastimada de las "relaciones". Quiero correr y saltar a la misma vez y gracias a eso termino tirada y sin dar un solo paso. Siempre. Amo Arctic Monkeys, la música en general, y más aquella que transmite todas esas palabras que no soy capaz de decir.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Diario de Clases: "Lucksherville"

Capítulo II

No existían esas "típicas" mañanas en este lugar, y con típicas me refiero a esas monótonas pero muy particulares mañanas en las que no te interesa existir siquiera. Solo habían "simplemente mañanas", ni fu ni fa. Nuestro cuerpo, como de costumbre ya estaba preparado para la odisea de todos los días...

Al día siguiente me desperté y lo primero que hice sin dudar segundo alguno fue husmear sigilosamente al bombón de la litera inferior de mi cuarto, imaginando como toda adolescente a su hombre de telenovela dormir descuidado, un brazo por aquí y una pierna por allá. Tampoco quería bajar abruptamente para no despertarlo, en fin, asomé mis narices controlando el chirrido intolerable de mi amada cama y vi que su colchón estaba despojado de su ropa, con un montón de estropajo a sus pies que seguramente eran las sábanas hechas bolita. Eran las 8:05 am en ese entonces, no vi ninguna de las cosas de Aaron en nuestra pequeña celda llamada "cuarto" ya había empezado a delirar... - La vieja Morris debe de haberlo persuadido para así transferirlo con Stacey Bosnjakovic!- pensé
Aún así me parecía extraño, creía caerle bien a Ruffina desde tiempos inmemorables, bueno, no tanto, solo hace cinco añares. Recordé que en este manicomio insufrible se estilaba desayunar los viernes unos panqueques con miel como los que hacía mi abuela, demasiado excelentes para lo que la cocinera de Lucksherville acostumbraba prepararnos. Nos repetía miles de veces que éramos números y objetos ahí dentro, todo, absolutamente todo era muy bueno para nosotros. Genial, después de estar dos minutos campante en pensamiento logré despabilarme y salir corriendo en pantuflas y pijama a desayunar. La cola para los panqueques era engorrosa e interminable, no me quedó otra que ir por un par de manzanas y una taza de café negro, era sorprendente, casi más grande que mi cabeza. 




Cuando logré encontrar una mesa para colocarme cómodamente y comer, pude ver al mundano susodicho de labios voluptuosos primero en la fila, con la bandeja de plata y los panqueques rebosantes en su plato chorreando miel a sus lados. ¿Quieren saber en dónde están las cosas de Aaron? ahí, justo las estoy viendo en su espalda, estúpido y sensual chico... no suelta su mochila por nada del mundo. Recordé parte de nuestra charla nocturna de ayer, me comentó en un va y ven de palabras que nunca dejaba sus cosas en el cuarto por miedo a que lo separaran de su "bebé", la botella de whisky.  


Entre tantos chicos y chicas con sus hormonas alborotadas al límite logró disociarme, como petrificada en un rincón del comedor tratando de que me pasaran por alto.
- Es difícil no percibir tanta tranquilidad entre estos monos gritones e inquietos- oí esa voz tan peculiar que se me acercaba por la espalda.
Giré lentamente la cabeza y mirando sobre mi hombro ahí lo vi, parado mirándome con ojos de cachorro; seguramente sea porque estaba pensando en algo, lo noté distraído. Pero aún así tenían que haber estado ahí y verlo conmigo era una catarata de encanto, sin peinar y con la barba crecida, comestible en su totalidad.
-¿Puedo sentarme?- me dijo a secas
Me moví un poco hacia mi izquierda, se sentó y disfrutamos el silencio unos minutos. Y así de la nada se paró y se fue al terminar, no supe de el en un buen rato. ¿Acaso es broma?, ¿En que está pensando? me pregunté eso el resto del día… hasta que por fin llegó la hora feliz, la hora de hablar con mi amiga del mediodía, la doctora Blanca Cooper. Blanca Cooper era una mujer de unos 40, una solterona dejada por su marido infiel, como en las comedias basileras, todo bochinche. Estaba deteriorada y sin hijos, no tenía mucho de que preocuparse. No era mi hora feliz, pero dentro de tanta locura era mi momento de ayuda diaria, hacía más el trabajo de una psicóloga corriente que el de una psiquiatra. Muy seguido peleábamos, porque según ella vivía la vida de una demente que alucinaba hasta quedarme sin energía, hasta ir a dormir por las noches, para luego así volver a ponerme de pie y alucinar. Básicamente era un ciclo, el ciclo de vida de Elle Brooksfield. Así como los animales, plantas y toda cosa en la tierra, yo tenía mi propio ciclo de vida, interesante… Ese día terminamos de gritarnos un poco y me fui furiosa, con mi temperamento ardiendo por las nubes, como era de esperarse, pues los viernes es cuando estoy más alterada y más aún por la situación que había tenido hace un rato con Aaron. Mi cabeza era como una caldera a punto de estallar del calor intenso que se me hacía dentro, no se si por la charlita con Cooper o por la escena irracional que pasé con este chico, o ambas. Hubiera pensando que me salieron alas y volé literalmente hacia nuestro cuarto nº 27, si no fuera por la golpiza que me dio la escalera de madera que conduce a los cuartos, inolvidable. Lamento no haberme corregido antes, la escalera no cobró vida ni nada por el estilo, solo no miré por dónde iba al igual que cualquier adolescente molesta y mis rodillas pagaron el precio de mi indolencia. Moví lentamente la puerta del cuarto y me encontré con el peor escenario del mundo, Aaron, y no estaba solo. Había alguien más en el cuarto… esto haría que mis esperanzas de algo cesaran por completo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Diario de clases: "Lucksherville"

Capítulo I

Luck... así lo llamaba yo. Se destacó la mayor parte de sus años por su infraestructura maléfica e intimidante con un nauseabundo hedor a hospital, pero ya quisiera o no, era mi hogar y refugio en el universo por completo. Cuando alguien cercaba por primera vez los perímetros del instituto podía sentir esa energía que, para bien o para mal emanábamos los jóvenes de Lucksherville. Es mi quinto año aquí, me internaron cuanto acababa de cumplir trece. Supuse que mi locura de atar se iría divagando por los corredores del instituto, pero no había diferencias, seguía siendo la misma jovencita atolondrada de un principio, para variar. Ingresé en 1996, no entendía nada, le gritaba a mi madre que no dejara que unos hombres disfrazados de blanco me metieran dentro de una camioneta del mismo color, mientras ella con los ojos llenos de lágrimas me decía adiós, y desde ese día no la he visto. Pensaba que como una madre responsable que se hacía llamar me vendría a visitar en días festivos, como mi cumpleaños o tal vez Acción de Gracias o Navidad, pero eso nunca ocurrió... Todavía la sigo esperando. Siempre pensé que mi ligera esquizofrenia se iba a hacer menos masiva a medida que me fueran tratando con sesiones prácticamente intensivas de psiquiatra. Todos los días durante varias horas me atormentaba una mujer, yo creía que me estaba gritando muy furiosa, tal vez porque no podía ver ni escuchar todo lo que yo era capaz de. Me repetía muchísimas veces que no era posible que yo viera arañas de dos patas de un metro de largo, humanos excesivamente peludos (aunque eso era bastante normal) y con cuatro brazos y monos que me traían la comida a mi habitación vestidos cual mujeres y caminando perfectamente erguidos, cosa que me asombraba. Esta vendría a ser la parte en la que me presento: Gabrielle Brooksfield, dieciocho años, 1.56 metros de estatura, con un trapeador por cabello de color rubio ceniza (y bastante largo a decir verdad), amante de mí y de los patos. 

 Desde 1996 sigo teniendo la misma negligente alcoba nº 27, con cielo raso mohoso y amarillento por el olvido, el cual me daba igual. En mis ratos libres iba a mi cama que estaba en la litera superior de una cucheta que estaba en su punto máximo de putrefacción a imaginar figuras en el moho, así como hacen los jóvenes enamorados con las figuras impredecibles de las nubes. Eso era un poco más romántico y ordinario, pero yo, como siempre, quiero ser el pez que nada en lado opuesto al cardúmen. 
 Hace un par de años me designaron a Aaron, a mi cuarto por supuesto. La señora Ruffina Morris (la directora de Luck) vivía insistiendo en la importancia de entender e interactuar con el sexo opuesto, me parecía nefasto y sin sentido pero allá ella y sus ideas de vieja decrépita. Aaron era un chico de diecinueve, bastante atractivo para mi gusto, tenía un sex appeal que alarmaba a mis cinco sentidos; con cabello corto y lóbrego. Amo comparar rasgos humanos con la naturaleza, eso es algo que nunca pude ocultar desde que tengo memoria. Volviendo a Aaron: además de su destacado cabello y sus increíbles ojos verdes tenía unos labios perfecta y equilibradamente voluptuosos, parecía un chico creado por mí. ¿Se imaginan? "Laboratorios Elle" haz tus hombres a medida aquí (como slogan), que idea tan disparatada...
Entró un jueves, 21 de marzo de 1999.  Nos reunieron a los 234 chicos de Lucksherville en el teatro del instituto (es medio zafado, lo sé; ¿un teatro en un loquero? sí, lo usaban para clases de actuación, para mantener nuestras mentes en actividades lucrativas y presentar obras al resto de los chicos) ok, nos reunieron ese jueves a las 10:01 am. la anciana Morris quería presentar al pobre chico como si fuera una estrella de cine, claro, hacía muchos meses que un chico no entraba al instituto y quería hacerlo sentir cómodo; sepan disculparla. Él estaba parado junto al podio en el que se encontraba Morris haciendo su monótono discurso de introducción como petrificado, no se si causado por los nervios, pero yo; en la primera fila, asiento 13 estaba observándolo como para devorárlo. Y ahí, en ese oportuno momento me echó una guiñada matadora que me dejó en la octaba luna de júpiter. Crucé los dedos para que lo asignaran conmigo y creo que funcionó bastante bien, cruzaré los dedos más seguido... 
La vieja (Sra Morris) así la llamaba yo, trajo a Aaron casi a una velocidad inhumana al cuarto 27 y nos presentó: 
- Elle, él es Aaron y compartirán la morada hasta nuevo aviso- me dijo, con bruta cara de felicidad. 
-Genial- Le respondí. 
 No podía dejar que Morris se percatara de que me había enloquecido más de la cuenta, sino cambiaría a Aaron con otra chica. Tal vez con Stacey Bosnjakovic la rara croata del cuarto nº 28, era una chica obsesionada con los fantasmas y que seguramente cargaba con uno en su espalda, siempre se la veía muy encorvada...
Después de que la vieja se fuera de nuestra alcoba (sonaba raro decir "nuestra" sabiendo que dormí 3 años sola en mi litera superior) Aaron volcó su pequeña mochila en la litera inferior, y empezó a "desempacar", lo primero que sacó de su diminuta pero espaciosa mochilita fue una botella inmensa de Jack Daniel's y como siete u ocho cajas de Marlboro Gold. Justo ante de que pudiera quejarme o decir una palabra se me adelantó: 


Untitled

-Elle, hermoso nombre, hermosa chica- 

 Y cuando pensé no poder quedar más en ridículo quedé en blanco, ninguna palabra que pudiera decir se iba a comparar a la voz grave y sensual que salía de sus labios voluptuosos. 


-Eh... Aaron, es un placer conocerte. ¿Que te trajo a Luck?- le pregunté tratando de sonar tan interesante como él, aunque un poco tímida...


-Deberás saber que Luck no es solo un psiquiátrico rubia, es un centro de rehabilitación. Este lugar es una completa caja de sorpresas.

  
Y raramente no lo sabía, otra vez... Luck parece que actualiza sus normas de ingreso a diario. no se lo quería decir, pero lo noté por la exquisita forma en la que bebía y fumaba que tenía una razón para estar en el internado...





jueves, 24 de julio de 2014

158208 horas.

 Al cabo de mi último año de vida supe exactamente que era lo que quería hacer en ella, quería efectuar un encuentro conmigo misma y mis amoríos pasados. Y junto con mis amoríos el júbilo acumulado antes de implotar, debido a la euforia de mis poderosos dieciocho años, mis dieciocho inviernos; pareciendo mi inevitable existir. Y llegué a la corta conclusión de que, vivir 158208 horas sin descanso alguno no es un trabajo fácil de concretar. 158208 horas, imagínense, cuanto tiempo tendrían que estar mirando fijamente un reloj, para observar como se desliza su agujita menor de número en número 158208 veces, exacto, mucho tiempo. 
 ¿Cuántas cosas podrían pasar en esa cantidad casi inontable de horas? vida, amor, muerte, odio, pérdidas, etc. Se podría decir, básicamente que viví 9.492.480 minutos de ilusiones. 
 Dicen que cuando nos liberamos, en la libertad encontramos el acto de cometer pecados y en sí, eso fue lo que me llevó a hablar de estas ilusiones hechas pedazos.



 Un encuentro conmigo misma consistirá en plantar una serie de miedos delante de mí, a un yo oportunamente valiente y temeraria tratando de mirar mis mustios temores frente a frente, con ojos abrazantes, y ardientemente devoradores de inocencia. Cosa de que parezca una chica intrépida, aunque coraje sea lo que más me falta. 
 Quiero que me vuelvan a pintar un mundo en el que las ilusiones sean más que un juego de palabras y gestos ridículos de los demás... 
 Quiero que ese encuentro conmigo misma deje de ser tan destructivo. Siempre que pienso, me destruyo. 

martes, 20 de mayo de 2014

Somos más que eso

 Siempre fui de esas personas que quieren lograr las cosas de inmediato, que quieren la bandeja de plata servida en sus manos sin mover un solo dedo, con mi actitud holgazana y negligente pensé nunca poder lograr nada por mis propios medios. Sabía que habrían muchas cosas en el camino de mi vida que la entorpecerían y la harían más dificultosa, una de ellas fue lidiar con mi sobrepeso desde los 6 años, nunca creí que repercutiera en mi felicidad, yo era propiamente feliz con mis torpes atracones. Jamás se me había cruzado por la mente que con el paso del tiempo me autodestruía, estaba metiendo en mi boca mi propia ruina.

 Se que no soy la única a la que le pasó eso, pero se que es lindo irlo superando de a poco. Por eso quiero compartirlo, vi fotos viejas y caí en la realidad de lo que era... creo que eso fue lo que hizo que algo en mi cabeza un poco hueca se estimulara de una vez por todas. Como toda persona tuve mis altos y bajos en esta experiencia de la que ya transcurrieron unos 5 meses o tal vez 6. Habían días en los que me subía a la balanza y bajaba un kilo (lo que para mi ya era un gran paso) y me alegraba millones. Como también habían días en los que me levantaba con una angustia fatídica, con ganas de mandar todo al diablo, y ser feliz como YO lo estaba siendo hasta ese momento. En estos casi 6 meses viví numerosos accidentes emocionales producto de esta experiencia, no me arrepiento de nada. Es difícil decir eso con propiedad, tuve un trastorno de alimentación que duró varios meses ¿y qué? ¿eso me hizo peor persona?... como muchas personas dirían ¿me sirvió de algo?¿es bueno? Las respuestas serían: no, sí y nuevamente no. Se que vivir lo que viví me hizo más fuerte, luego de haberlo tratado de superar, más inteligente. Y me sirvió para saber separar lo que es mi felicidad y el tratar de hacer felices a los demás, y no; no es nada bueno. Aprendí lo que es ser feliz de una vez por todas ¿quieren saber que me parece que es? sentirme bien con MIS logros, y los de afuera son de palo. Igualmente nada se compara a la satisfacción de ver que las personas que te desmoronaban ahora sienten admiración. Que irónico.
 Por primera vez en mi vida me siento completamente próspera, gozando de los resultados de mi labor. Era de esas que decían ''yo soy así, el que me quiera me va a querer por lo que soy" pero luego me di cuenta de que eso no es suficiente, no basta con que los demás me quieran, basta con que yo misma me quiera, ese es el primer paso. Ahora estoy ante una frase que tengo tatuada en el alma, ¡todo se puede! solo hace falta mucha voluntad y constancia. Ya llegué a los -20kg, se que para mi meta falta un poco más, pero ya esto es parte de ella. Un pedacito de mi felicidad ya se completó. MANTÉN LA CALMA, SUBE LA CABEZA Y CONTINÚA.



domingo, 20 de abril de 2014

Esto seguirá

 No creo ser la única chica de 17 años que se siente pulverizada por la vida, rodeada de la plaga inmensa que se hace llamar gente, o bien diría: " rodeada de personas falsas" esas que no te dejan ser, que no te dejan vivir, que no te permiten progresar, que no te dejan ser quien realmente sos. ¿Saben de cuantas cosas me pierdo en la vida por miedo a lo que me digan los demás? ya me destruí y perdí la cuenta hace años. Traté millones de días de mi vida ignorar el murmullo abrazador de la gente, pero se me hacía y se me hace notorialmente imposible no digerir comentarios y críticas destructivas.
 Tómenme, se los ruego, llévenme a la vida de décadas atrás. Las personas eran cálidas, no habían puñales por la espalda... ni siquiera existía dicho término.
 No quiero imaginar como será el fin de los tiempos, como viene la mano dudaría de la existencia del cariño siquiera. Me imagino un futuro indescifrable repleto de personas descorazonadas, con miedo a sentir, a amar, a hablar. Próximos años dibujados en un papel con color negro y gris, carente de color y vida.
No basilaría al decir que el respeto y amor hacia los demás son palabras que en un tiempo no muy lejano se extinguirán. Viviremos en una sociedad ruin y en completo desamor. Considero altamente dichosa a esa persona que fue tan afortunada de vivir sin el obstáculo de las personas ''bomba'' literalmente, me refiero a que destruyen absolutamente todo, o mejor dicho: te destruyen...

jueves, 20 de marzo de 2014

Tratos sumamente justos

 Dramática, mujer que no sabe lo que quiere, mujer que le teme a afrontar la vida, mujer demente e inusual.
 Mujer que a veces cree que lo que hace no es suficiente ni paga el trato, en ocasiones pesimista y muerta viva, y en otras voraz con apetito de la vida.
 Señorita que esconde sus problemas detrás de sonrisas plásticas brutales, apaga el fuego con su grito agudo y allí se queda.
 Moza que extraña, moza que siente demasiadas cosas e hiperboliza todo lo que esté a su alcance. No prioriza sus actos ni administra sus vivencias. Solo actúa, ojalá los demás no le guarden remordimiento...
 Pero no le importa, llora los días de descanso.
  Y con descanso me refiero a descanso de esa serie de hechos desafortunados que la hacen sentir miserable. La señorita está es un estado de antipatía bestial, no le hablen, no la toquen, traten de no sentirla allí.
 Háganla sentir invisible, dénle libertad, que recapacite y ponga su mente en marcha...


miércoles, 26 de febrero de 2014

A true love story never ends


 A veces me pregunto que será de la frase indiscutible que todos se plantearon alguna vez en sus vidas, ¿será posible que el amor exista? y más aún ¿será posible que el amor sea infinito e interminable?. Toda mi vida pensé que no, no podía parar de recalcármelo pero la vida me planteó un ejemplo claro de que estaba equivocada... Voy a contarlo con millones de detalles: 

Yo nací en 1996, y desde que tengo memoria una pareja de veteranos vivía en frente a mi casa, a dos pasos. Yo no sabía por qué estaban allí, como toda niña que se pregunta millones de cosas sin respuestas.
 Según mi abuela se habían casado hace ya muchos años, fueron amores de la vida recíprocos. Sus nombres eran Floreal y Dercilia, ella era una mujer muy dulce siempre lo pensé, era como la abuela del barrio, y Floreal era un anciano de muy pocas palabras, muy reservado. 
 Crecí con esa pareja inseparable viviendo enfrente de mi casa, papá era muy amigo de su hija Gaby desde que eran pre pubertos, entonces nuestra familias eran muy allegadas. 

 Cada vez que salía de mi casa los veía afuera tomados de las manos, como si fuera la primera vez que se veían, y estuvieran hechos el uno para el otro. Me saludaban y enseguida esbozaba una sonrisa tímida, alegre por ellos... 
 Los apreciaba demasiado, cuando mi abuelo falleció ellos fueron los primeros en contenerme además de mis papás y mi abuela. Cuando cumplí quince años era muy tierno verlos bailando en la pista, muy felices como si no hubiera mañana. 
 Estaba segura de que esa imagen de los dos iba a quedar "grabada a fuego" como dicen los mundanos dos por tres. Este año fue un poco extraño... empezó con malas vibras en todo sentido. Pero pasó algo que nadie esperaba que pasara, Dercilia falleció de un paro cardíaco... 
Me enteré un par de semanas después de que pasó, como a fines de enero. Lo primero que hice fue darle mi más sentido pésame a la familia y a Floreal, que en ese momento era lo que más me destruía, me sentí en su lugar... Su esposa de más de cincuenta años se había ido. ¿Qué poder hacer para contenerlo? no creo que hubiera nada que apagara ese fuego interno que tenía, producto de lo que pasó.
 Una semana después a Floreal lo vi demasiado despreocupado, haciendo los labores de la casa. Me parecía un poco descabellado con 70 años andar cavando pozos y pintando su casa, solo digo... Me sentía muy mal por el y era algo que no podía ocultar frente a mi madre siquiera. 
 Hace días había llegado a oídos de una vecina que él había sido encontrado por su hijo en el piso por la noche días atrás. Lo primero que hice inevitablemente fue ponerme tensa, no sabíamos lo que le había pasado... 
 Todos rumoreaban millones de cosas pero nadie quiso darle importancia a parloterías baratas, como las hay en todos los barrios. Mi abuela me contó con tacto que Floreal había partido, que había tenido un derrame cerebral (casualmente fue lo mismo que le pasó a mi abuelo años atrás)... Lo primero que pensé fue "que grande es la vida, y que buena'' 15 días separados y a vida los volvió a unir. 
 Lloré extrañando a ambos y pensando que el amor verdadero y eterno si existe, ¡SON ELLOS! estaban sufriendo separados, y creí que había sido el karma o alguna fuerza esperanzadora la que los había vuelto a juntar al saber lo triste que Floreal vivió esos días. Ahora están felices y juntos otra vez, y ahora no queda otra opción que aprender a ''llenar'' ese hueco que dejaron en mi memoria...










domingo, 16 de febrero de 2014

No falta mucho tiempo para que ponga un candado en el blog. Y solo leerlo cuando me siento mal y quiero terminar de destruirme yo misma sin ayuda de nadie. ¿Saben algo? estoy vacía.

sábado, 1 de febrero de 2014

La carrera empieza, y yo con un chasis sin frenos.

Cuando pensé que no podía caer más bajo lo logré. Logré tocar el fondo del mar emocional. Logré arrancar parte de mi, logré deshacerme del peso que me mortificaba todos los días, conseguí por fin tener agallas para lo que nunca las tuve.

Me siento liberada, me siento completa , a la vez muy demasiado vacía. En pocas palabras me siento ''hueca''. 
 Por más de que hace pocos días me esté pasando, siento que empecé a perder gente, de una u otra forma soy yo misma la que los está alejando. Me duele el cuerpo, me duele la vista ya van cerca de diez días y me cuesta hacerlo como el primero, increíblemente.
 Los brazos me pesan, las manos me tiemblan y tengo chuchos de frío. Siento que la cabeza me va a explotar del dolor producto del esfuerzo que estoy haciendo. Nunca entenderé por qué me duele la vista ¿por vomitar?, ¿es algo razonable? nunca voy a terminar de asimilar a mi organismo, hace lo que le plasca, cuando lo desea.

 Ayer a la tarde me sentí un fantasma caminando por 18 de julio, una moribunda que circulaba sin destino alguno. Solo siguiendo a mi amiga. No quería hablar, no quería decirle que me había encerrado en el baño a inducirme el vómito de lo que había comido a media tarde. Tenía miedo, estaba insegura, no quería compartilo con ella. Es más, no quería compartirlo con nadie, por eso es que esto sale a la luz en este momento.
 Mamá solo piensa que esto me pasó una vez, lo que no sabe es que ya van muchas veces que sucede lo mismo. Papá se moriría del disgusto, así que preferí no contarle nada. Con mi abuela me pasa exactamente lo mismo, no tuve coraje suficiente como para decirle, en muchos sentidos es feo no poder confiar en parte de mi familia, por miedo a lo que dirán, principalmente. Mi abuela seguramente diría que soy ''una mocosa mal influenciada'' y por supueso mi papá no diría nada, como siempre. Tener que verle la cara a mi madre cuando le conté fue una de las peores cosas que he tenido que hacer en este último tramo de mi vida... más que más, no pienso decirle que hace 3 horas quise volver a vomitar.
 Ya no pienso decirle a nadie cuando lo haré, todos lo juzgan y nadie me dice "Camila hacé lo que quieras, es tu cuerpo". Esa sería la última respuesta que esperaría de un ser completamente cuerdo.
 Quiero detenerme ya, pero se está transformando en un pequeño vicio. Me sobrepaso y me siento mal, como una manzana y me dan ganas de llorar, hasta este punto llegué, nunca pensé que por hacerlo una vez estaría así de loca. No quiero quedar sin pelo, no quiero que el cabello se me torne opaco, no quiero perder el color de mi piel, quiero parar.
 Siento que entré en una carrera de autos con un chasis sin frenos. Quiero que me saquen esto, quiero perder la memoria del día que me metí en esta carrera con mi vehículo sin frenos...



jueves, 30 de enero de 2014

Inside me


Tengo un complejo de niña boba a estas alturas de mi vida, una cabeza dura que sabe lo que quiere, pero no sabe como conseguirlo. No llegué a estar 5 minutos escribiendo y ya me largué a llorar, ¿cómo puede ser? ¿cómo carajos extraño tanto a alguien? Digo su nombre, y a la misma vez me sudan las manos y me tiembla hasta el corazón, alguien que me de la receta de como olvidar. Como si no hubiera pasado nada de nada. Y quede todo en el limbo de las emociones. Que no vallan al cielo ni al infierno. A la misma vez quiero tener ahí las experiencias para rememorarlas, para sentirlas y regocijarme. Hay mil cosas que nunca te dije, no se si fue por miedo a saber tu respuesta, y hasta ahora, de verdad... Sigo guardando infinitas cosas que me gustaría gritarte en 

la cara. Como un inmenso ''quiero verte'', un pequeño ''te extraño'' y un gran ''te quiero''. ¿Dónde te fuiste? sería muy cursi que alguna vez te dijera todo esto, el simple motivo de que ahora me cueste superarte es que me encariñé mucho contigo y te quise como a ninguno. Como amigo, además. No me gustaría hacerme ''la superada'' cuando a veces lloro porque te extraño y quiero un abrazo tuyo, bien tonta e inmadura. Una vez me pasó de llorar hasta dormirme, fue muy feo. Pero no por nada en particular, me molestó que todo lo que me dijiste en un momento fuera mentira o estuvieras jugando conmigo. Y es tal cual, ahora me siento las perdedora más grande. Solo por el hecho de que te pierdo, estás con tu ''amiguita'' y yo me tengo que guardar en lo más profundo todo lo que me está costando tanto sacar a la luz. Eras el chico del millón de dólares, ¿Sabes por qué? porque te quería cuidar como a tal, y te quería solo para mi. Llámame completa celosa, pero es cierto... Tengo que admitir que hay veces que algunas personas llegan a mi vida para enterrarle un clavo y cortar el corazón, joderlo, e irse. Estoy jodidamente asustada porque no se que hacer, en casos dudo en hablarte. Porque siento que voy a recaer otra vez en todo aquello que me pasaba, se me hace completamente imposible entablar amistad con alguien con quien compartí mi lado que casi nadie conoce, mi lado tierno...  Estoy a punto de hacer estallar mi cerebro literalmente. Voy a tratar de ser paciente y rápida al mismo tiempo en la hora de olvidarte. No estoy para nada segura si eso es ahora o dentro de mil años. ¿Quién te quiere? ¿Quién no está bien? Exacto, yo. Mis amigas me atormentan con que lo mejor es dejar que pase, que no logro nada llorando o acordandome de vos. Quiero tenerte y quiero volver a tratar de olvidarte como si "Aquí no pasó nada" y "si te he visto no me acuerdo"... 
Le conté hace 0,5 segundos a Silvia que me tenés en las nubes, me río cuando hablo de vos, pero no en un tono de burla, sino en un tono de risa tímida como niña enamorada. 
 Ese "Te extraño" que tanto quiero decir no se va a escapar de mi boca ni por decreto, ni por obligación ni amenaza, ve va a quedar dentro de mí. 



 Fui yo misma contigo, no podía hacer nada más que eso. Y te lo demostré... 
Hace casi tres meses que no te veo, y ni que hablar que hace mucho más que eso no te doy un abrazo. De esos que me hacen sentir contenida y feliz, como si estuviera abrazando a mi osito de peluche. Quiero que me pelees como antes, como esas veces que discutíamos por cuál de nosotros tenía más cachetes. Y cual de nosotros era de más baja estatura, como niños de 2 o 3 años. Como cuando te conocí, que era una retoña feliz de verte sonreír aniñadamente todos los días. Me traías de cabeza desde que tengo memoria. Y volví a conocerte 13 años después, como si antes no hubiera sucedido nada. Volviste a ser mi niño platónico, brutalmente inalcanzable. 
Pasaron un par de besos luego de vos, pero ninguno sabía como los tuyos. No me hicieron cambiar, y es más, me hicieron extrañarte más. ¿Ven que soy gila? ¿Ven que me gusta alguien que no me da ni la hora? Y así sigo. Tratando de hacerme la indiferente con alguien que me mueve el piso, y crea un sismo épico en mi.
Hoy quise ser fuerte con las personas que me vieron mal y decirles que estaba bien, cuando en realidad no fue así. No se cuando va a terminar toda esta mierda, pero espero que sea rápido. Hasta el punto de no darme cuenta de que concluyó... And i lost you, all this shit will stay inside me.

domingo, 12 de enero de 2014

Esta semana de enero


Necesito un segundo la empatía de un ser humano, la carencia de eso es lo que hace que me esté sintiendo sola, cada vez más. Tengo ya programadas las tareas para esta semana de enero : Mañana, lo mas  trascendental será un viaje hacia el auto-descubrimiento sabré lo que quiero de una vez por todas, no podré evadirlo.




 Me prepararé para el cumple de mamá en la noche y pensaré lo que me hace bien y no repetiré las actitudes que me destrozan y practico a diario.
 El martes festejaré el cumple de mamá, fingiré que está todo okay unos minutos solamente para hacer más grato su día, y las otras 23 horas y 50 minutos restantes me aprisionaré en mi cuarto a continuar la desdicha llamada ''enero'' preparando exámenes injustos. 
 El miércoles ya planeo dormir hasta media tarde, obviamente antes de que baje el sol, para poder salir y regocijarme en él a las risas y carcajadas. 
 Mi tarea del jueves es escuchar un poco de música relajante, seguramente una dósis de Wiz Khalifa o Lil Wayne, siempre me ayudan en momentos así, o sino algunos viejos hits de famosos arruinados por la droga en inicios gloriosos. Tengo variedades mil, para elegir. Mientras escucho música, un sonido profundo y largo mandaré mi mente al inframundo. En pocas palabras. 

 Llegado el viernes me voy a acordar que podría estar teniendo mi complejo de gorda y no querer salir a bailar, pero no. ¿Saben por qué? porque tengo exámenes. En la tarde podría estar a los gritos vacíos porque no encuentro el maquillaje correcto para mi piel, o que mis medias se rompieron de comienzo a fin. Pero allá estaré con mi cuaderno de filosofía y miles de repartidos, en fin. 

El fin de semana para concluir haré una tarea compartida entre ambos días, encontrar mis miedos, más aún y enfrentarlos de a pasos no agigantados. ¿A qué le podría tener miedo una adolescente? a veces pienso...


 Yo tengo interminables miedos, se los aseguro. 

 Tengo miedo a estar sola y no tener con quien contar, tengo miedo a no ser los suficientemente buena para la persona que quiero en realidad... 

 Tengo miedo a que me tomen del brazo cuando le doy la mano a alguien.

 Le temo a que toda la vida se termine de un día para el otro.

Tengo miedo de que mis amigas que tanto quiero me vallan dejando una por una como me ha pasado estos últimos años. 

Tengo miedo a no sentir, a no viajar, a no vivir. 

Tengo terror de confundirme otra vez, tengo miedo de llorar, siempre. 

Me espanta la idea de morir en algún momento, quiera o no. 

Tengo miedo a carecer de mis padres algún día realmente. A que más personas se vallan, ya no quiero eso. 

Un desasociego imponente a girar la cabeza y al voltearla otra vez perder todo lo que he logrado hasta ahora. 

Soy demasiado cobarde a la hora de pensar que no triunfaré, que no evolucionaré. 

Y sin lugar a dudas tiembla mi ser cuando pienso que no podré dominarme a mi misma ni conquistarme, y que el fracaso lo 

viviré tarde o temprano, 


Básicamente le tengo miedo al paso de los años, tengo miedo de crecer y envejecer... Le tengo miedo a la vida. 

Soy una completa cobarde con total rebeldía 




¿Y tú?¿A que le temes?...