A veces me pregunto que será de la frase indiscutible que todos se plantearon alguna vez en sus vidas, ¿será posible que el amor exista? y más aún ¿será posible que el amor sea infinito e interminable?. Toda mi vida pensé que no, no podía parar de recalcármelo pero la vida me planteó un ejemplo claro de que estaba equivocada... Voy a contarlo con millones de detalles:
Según mi abuela se habían casado hace ya muchos años, fueron amores de la vida recíprocos. Sus nombres eran Floreal y Dercilia, ella era una mujer muy dulce siempre lo pensé, era como la abuela del barrio, y Floreal era un anciano de muy pocas palabras, muy reservado.
Crecí con esa pareja inseparable viviendo enfrente de mi casa, papá era muy amigo de su hija Gaby desde que eran pre pubertos, entonces nuestra familias eran muy allegadas.
Los apreciaba demasiado, cuando mi abuelo falleció ellos fueron los primeros en contenerme además de mis papás y mi abuela. Cuando cumplí quince años era muy tierno verlos bailando en la pista, muy felices como si no hubiera mañana.
Estaba segura de que esa imagen de los dos iba a quedar "grabada a fuego" como dicen los mundanos dos por tres. Este año fue un poco extraño... empezó con malas vibras en todo sentido. Pero pasó algo que nadie esperaba que pasara, Dercilia falleció de un paro cardíaco...
Me enteré un par de semanas después de que pasó, como a fines de enero. Lo primero que hice fue darle mi más sentido pésame a la familia y a Floreal, que en ese momento era lo que más me destruía, me sentí en su lugar... Su esposa de más de cincuenta años se había ido. ¿Qué poder hacer para contenerlo? no creo que hubiera nada que apagara ese fuego interno que tenía, producto de lo que pasó.
Una semana después a Floreal lo vi demasiado despreocupado, haciendo los labores de la casa. Me parecía un poco descabellado con 70 años andar cavando pozos y pintando su casa, solo digo... Me sentía muy mal por el y era algo que no podía ocultar frente a mi madre siquiera.
Todos rumoreaban millones de cosas pero nadie quiso darle importancia a parloterías baratas, como las hay en todos los barrios. Mi abuela me contó con tacto que Floreal había partido, que había tenido un derrame cerebral (casualmente fue lo mismo que le pasó a mi abuelo años atrás)... Lo primero que pensé fue "que grande es la vida, y que buena'' 15 días separados y a vida los volvió a unir.
Lloré extrañando a ambos y pensando que el amor verdadero y eterno si existe, ¡SON ELLOS! estaban sufriendo separados, y creí que había sido el karma o alguna fuerza esperanzadora la que los había vuelto a juntar al saber lo triste que Floreal vivió esos días. Ahora están felices y juntos otra vez, y ahora no queda otra opción que aprender a ''llenar'' ese hueco que dejaron en mi memoria...
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