19. Montaña rusa emocional. Amante de la vida. No podemos lograr nada sin esfuerzo y constancia, reina de las caprichosas de mente frágil e infantil. Odio las mentiras. Estoy enamorada de mí. Necesito más amor del que necesitaría cualquiera. Tengo una seria adicción con enamorarme de la persona equivocada y extrañar de la misma manera. En cuanto a sentimiento necesito muchos golpes para caer en la realidad. No suelo buscar a las personas, pero si me buscan está más que claro que me encontrarán.
Soy la persona más antipática del mundo con personas a las que no conozco, no soy de demostrar cariño pero cuando realmente siento algo por alguien me vuelvo el ser más patéticamente cursi del universo. Cuando me enamoro quiero ser perfecta, no quiero cometer errores, quiero que me quieran tanto como yo lo hago, quiero ser el TODO para a otra persona. Pongo todo de mí aunque, como acostumbro, suelo ser la lastimada de las "relaciones". Quiero correr y saltar a la misma vez y gracias a eso termino tirada y sin dar un solo paso. Siempre. Amo Arctic Monkeys, la música en general, y más aquella que transmite todas esas palabras que no soy capaz de decir.

jueves, 24 de julio de 2014

158208 horas.

 Al cabo de mi último año de vida supe exactamente que era lo que quería hacer en ella, quería efectuar un encuentro conmigo misma y mis amoríos pasados. Y junto con mis amoríos el júbilo acumulado antes de implotar, debido a la euforia de mis poderosos dieciocho años, mis dieciocho inviernos; pareciendo mi inevitable existir. Y llegué a la corta conclusión de que, vivir 158208 horas sin descanso alguno no es un trabajo fácil de concretar. 158208 horas, imagínense, cuanto tiempo tendrían que estar mirando fijamente un reloj, para observar como se desliza su agujita menor de número en número 158208 veces, exacto, mucho tiempo. 
 ¿Cuántas cosas podrían pasar en esa cantidad casi inontable de horas? vida, amor, muerte, odio, pérdidas, etc. Se podría decir, básicamente que viví 9.492.480 minutos de ilusiones. 
 Dicen que cuando nos liberamos, en la libertad encontramos el acto de cometer pecados y en sí, eso fue lo que me llevó a hablar de estas ilusiones hechas pedazos.



 Un encuentro conmigo misma consistirá en plantar una serie de miedos delante de mí, a un yo oportunamente valiente y temeraria tratando de mirar mis mustios temores frente a frente, con ojos abrazantes, y ardientemente devoradores de inocencia. Cosa de que parezca una chica intrépida, aunque coraje sea lo que más me falta. 
 Quiero que me vuelvan a pintar un mundo en el que las ilusiones sean más que un juego de palabras y gestos ridículos de los demás... 
 Quiero que ese encuentro conmigo misma deje de ser tan destructivo. Siempre que pienso, me destruyo. 

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