Mujer que a veces cree que lo que hace no es suficiente ni paga el trato, en ocasiones pesimista y muerta viva, y en otras voraz con apetito de la vida.
Señorita que esconde sus problemas detrás de sonrisas plásticas brutales, apaga el fuego con su grito agudo y allí se queda.
Moza que extraña, moza que siente demasiadas cosas e hiperboliza todo lo que esté a su alcance. No prioriza sus actos ni administra sus vivencias. Solo actúa, ojalá los demás no le guarden remordimiento...
Pero no le importa, llora los días de descanso.
Y con descanso me refiero a descanso de esa serie de hechos desafortunados que la hacen sentir miserable. La señorita está es un estado de antipatía bestial, no le hablen, no la toquen, traten de no sentirla allí.
Háganla sentir invisible, dénle libertad, que recapacite y ponga su mente en marcha...
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