19. Montaña rusa emocional. Amante de la vida. No podemos lograr nada sin esfuerzo y constancia, reina de las caprichosas de mente frágil e infantil. Odio las mentiras. Estoy enamorada de mí. Necesito más amor del que necesitaría cualquiera. Tengo una seria adicción con enamorarme de la persona equivocada y extrañar de la misma manera. En cuanto a sentimiento necesito muchos golpes para caer en la realidad. No suelo buscar a las personas, pero si me buscan está más que claro que me encontrarán.
Soy la persona más antipática del mundo con personas a las que no conozco, no soy de demostrar cariño pero cuando realmente siento algo por alguien me vuelvo el ser más patéticamente cursi del universo. Cuando me enamoro quiero ser perfecta, no quiero cometer errores, quiero que me quieran tanto como yo lo hago, quiero ser el TODO para a otra persona. Pongo todo de mí aunque, como acostumbro, suelo ser la lastimada de las "relaciones". Quiero correr y saltar a la misma vez y gracias a eso termino tirada y sin dar un solo paso. Siempre. Amo Arctic Monkeys, la música en general, y más aquella que transmite todas esas palabras que no soy capaz de decir.

jueves, 21 de mayo de 2015

Una vida de metáforas

Como en toda travesía que emprende un pionero no experimentado hay miedos, siempre hay un momento en el que agacha la cabeza, mira sus propios pies y duda si dar el primer paso... ¿Será por miedo a lo que pueda encontrar más adelante? hay algo siempre en tu mente que te dice que no podrás lograr nada, diremos que es el lado maligno de nuestro cerebrito en marcha, y hay otro que dice que saltes al aire, que no tengas miedo de nada, pues, ¿qué más hay para perder que la vida misma?. Hay un punto medio, justo en donde se hace el quiebre entre ambas ideas, un poco de cada una, ese quiebre solo te dice que camines con cuidado mirando tus pies sin levantar la cabeza.  Como toda pionera empecé mi camino vacilando y con las piernas y el alma temblorosas, tenía miedo, solo podía subir, no se me habría ocurrido ir más profundo de lo que ya estaba... Yo tuve mi momento, ese momento por el que todos pasamos al menos una vez en nuestras vidas en el que sentimos que estamos en el fondo de un abismo tocando fondo y con los pies sepultados. Ahí empezó todo.
 Levanté las manos para poder sujetarme de algo pero mis paredes se desgranaban con cada intento, y no solo se desgranaban, sino que sus fragmentos caían sobre mi cabeza haciendo más complicado mi propósito. Básicamente estaba en una encrucijada, o era salir, o salir.
 Después del desasosiego empezó la escalada, y al salir me di cuenta de que estaba en completo desamparo y en un lugar lejos de casa, ese fue la mitad de mi viaje. Me falta sólo encontrar el camino a casa, pasé la peor parte y estoy en un campo minado de dudas nada más, perdida y sin saber en que dirección ir. Tengo una única guía que podría decirse que es una brújula que está instalada en mi cabeza a la que los mundanos llamarían intuición, tal vez. Veremos que sucede.