Siempre consideré el origen, en el texto, lo más crítico ... su porción mas enriquecedora, su nacimiento; donde simplemente emerge.
Yo personalmente lo llamaría "el entierro de la monotonía", desde ese entonces es cuando empieza la "acción" en una porción de nuestro intelecto...
Donde hallamos, ya sea por casualidad o no, un asunto para dar a conocer. Lo mejor de todo es esa minúscula primer letra, de la que continúan
cataratas de ideas, nociones y conceptos. El momento en donde estallan todas o la mayoría de nuestras emociones, cuando dejamos volar
la imaginación un par de segundos. Es sublime, hermosa esa sensación que tiene el creador, a la hora de enfrentarse cara a cara
con las letras, párrafos y hojas... que crearon sus manos; con una pluma, un poco de tinta y un cerebro en desarrollo...
Pocos materiales para dichos resultados.
Después de concluido el comienzo de todo, viene una parte... o por ser segunda es menos crítica, solo un poquito menos sustancial.
El desarrollo, muchas mentes nulas e ineptas en casos piensan que es sentarse al rayo del sol, en verano, acalorados y en chancletas;
tener una hoja en mano y comenzar a escribir lo que una que otra nube asomada canta, algo totalmente inaudito...
Es mucho más que "un relleno" , es el momento en el que , al menos yo amplío situaciones y cada palabra es lucrativa, dulce y además... perfecta, nada de más.
El remate suscita interés en mi al igual que el inicio, es cuando el ciclo tiene que concluir... como esto : " un escritor abre su cuaderno,
escribe , y luego tiene que cerrarlo; para luego... volverlo a abrir ". No es absurdo, es bella ... una clausura hermosa es equivalente
a un siguiente comienzo atractivo... cada palabra escrita es un eslabón de una larga cadena de arrebato, finita a mi ojos,
pero interminable en mi esencia, mi ánima.









